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La educación ambiental herramienta fundamental en el desarrollo de las sociedades

María Mercedes Román Sánchez

Los problemas ambientales actualmente son diversos y difíciles de esquematizar debido a que la transformación de los ecosistemas es acelerada y los esfuerzos en su comprensión y funcionamiento han sido deficientes, pero pese a la complejidad del entorno natural y el desinterés que estos temas sucintan actualmente a los gobiernos y la economía mundial, los recursos naturales con su escases , contaminación y perdida de biodiversidad han demostrado que la vida del ser humano sin un entorno sano y capaz de producir servicios ambientales eficientes, está en riesgo.
La cooperación y asistencia a cientos de grupos poblacionales marginales aparecen principalmente por la creciente insalubridad de los ríos y mares, el déficit alimentario y el agotamiento de recursos biológicos básicos de supervivencia. Muchos de los conflictos y guerras actuales se crean principalmente por controlar territorios estratégicos en ubicación geográfica, fuentes hidrológicas, alimentos o yacimientos petroleros. Ante semejante situación uno de los interrogantes más comunes que surgen dentro las reflexiones actuales, es: ¿Si los recursos naturales desencadenan tantos intereses políticos y económicos, por que los gobiernos no la priorizan dentro de las políticas publicas mundiales?, pero la respuesta es sencilla, las demandas económicas actuales se han desligados de la propia naturaleza y  desafortunadamente han ido más rápido  transformándose con mucha más fuerza, que el desarrollo de la educación básica, la educación ambiental y tecnología; por esta razón los países menos desarrollados han antepuesto las soluciones claves para su desarrollo (educación, salud y un desarrollo sostenible), ante al crecimiento económico. En el caso de los países de renta alta, pese a que  realizan altas inversiones en cooperación internacional para el bienestar de las naciones, se rigen por la economía del desarrollo tradicional basada en la expansión, crecimiento y libre mercado, que nada tiene que ver con la sostenibilidad y gestión correcta de los recursos naturales para sobrevivir.
Esta claro entonces que es hora de abordar el manejo de nuestras sociedades de manera diferente y alternativa. Una sociedad no se conforma únicamente por la raza humana, su principal plataforma son los ecosistemas de los que extraemos todo para sobrevivir. Acabar con la dicotomía entre ser humano y medio ambiente parece crucial y es en este campo donde evidenciamos la importancia de la educación en los procesos de adaptación del ser humano a su medio. La capacidad de conocimiento y el aprendizaje colectivo, son características esenciales de la especie humana que la diferencian sustancialmente de los demás seres vivos y es decisiva en la instalación y conformación de la cultura.
La educación ambiental puede ser promovida por dos enfoques: el formal e informal. De manera general, estos dos enfoques buscan involucrar a las poblaciones a la realidad más cercana de especies de fauna, flora y /o ecosistemas en estados críticos de conservación.
La educación formal incursiona de manera integral dentro de las disciplinas a escala de la formación básica, media y superior; es decir que es mucho más técnica y especializada.
La educación  no formal, tiene la misma finalidad pero involucra distintos actores locales sin importar un nivel de educación avanzado. Es decir, este tipo de herramienta busca mediante talleres participativos, charlas, o arte, involucrar y sensibilizar diferentes actores de la sociedad (asociaciones, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, grupo de pescadores, extractores de material vegetal, artesanos, niños, adultos, etc.).
La implementación de estos dos enfoques será indispensable en la instalación de una nueva cultura que vea a los recursos naturales no sólo como una fuente económica, sino de bienestar social. Esto se lograra a través de la elaboración de proyectos direccionados a la gestión racional de los recursos evitando el deterioro y escases de los mimos y siempre dentro del marco de la economía ecológica con el  apoyo fundamental de  la educación. Vale recalcar la importancia que los gobiernos y sus delegaciones tienen, en cuanto a la mejora y fortalecimiento del diseño de las políticas públicas de Estado enfocadas a la educación de niños y jóvenes, ya que, es en esta etapa temprana donde los valores y las buenas decisiones tendrán efecto en el desarrollo futuro de las naciones. Finalmente, los procesos educativos permitirán la creación del sentido de pertenencia, tan efectiva en la instauración de comportamientos amables y consecuentes de la sociedad  con el sistema.
Conclusiones
De manera breve se puede concluir que parte del deterioro ambiental y social que actualmente caracteriza nuestras sociedades es el rápido avance de la economía tradicional en contraste con el desarrollo de la educación básica y ambiental. Estas últimas son herramientas fundamentales para comprender que el ser humano hace parte de la naturaleza, porque lo transforma y utiliza constantemente para sobrevivir. Son tan importantes estos recursos que son razón de guerras y desavenencias entre naciones. Ante esta problemática y teniendo en cuenta que la capacidad cognoscitiva es fundamental en la conformación de la cultura, se propone que la educación ambiental proyectada desde la educación formal y no formal permita concientizar las nuevas generaciones de que los recursos naturales no son únicamente una fuente económica que se debe explotar sin control, sino que son una fuente de bienestar y estabilidad social y que pueden ser gestionados de manera adecuada en el tiempo. Finalmente, la consecución de este último objetivo no será posible sin el serio  compromiso de los gobiernos en la creación de políticas públicas dirigidas a la educación básica y ambiental.

 

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